20 de junio de 2013

Cupid candy sugar free (4)

Aclaraciones: esta historia fue escrita por Tensai Sama, una chica que nos permitió amablemente publicar su obra en este sitio. Disfrútenla.


Capítulo 4
Caramelos del demonio


La cocina estaba inundada por deliciosos aromas, entre ellos se movía Juliet con soltura, parecía que allí estaba tan a gusto como cuando asaltaba las tiendas en plenas rebajas. Había comprado carne de ternera y de cerdo, algo de pollo, fruta, chocolate y cervezas. En una sartén se estaban friendo los filetes de ternera que estaban empanados para que quedaran crujientes y en otra las papas cortadas en rodajas redondas que se estaban dorando con cebolla picada.

Juliet comenzó a preparar una salsa de curry mientras se terminaba de cocinar la cena, vestía con su camiseta y unos pantalones vaqueros a la cadera, se pasó el dorso de una mano por la frente sudorosa.


- Diana, ¿puedes poner la mesa? -fue hasta uno de los armarios para sacar las fuentes donde dispondría los alimentos, puede que sobrara algo para mañana, eso lo pondría en la nevera. Siempre se podía calentar en el microondas.

La morena enseguida fue acomodando todo para comer. No había podido dibujar cuando comenzó a colarse por su habitación, el aroma delicioso de lo que cocinaba su compañera de piso. Le resultaba muy raro comer con alguien tan seguido. Ella solía hacerlo en su habitación,  o en el balcón, con las piernas colgando hacia el vacío.

Cenar junto a Juliet le parecía un ritual quizás, demasiado íntimo. Si fuera por ella, probablemente hubiera hecho algo rápido y que la rubia cocinara para ella sola. Sonrió. Se sentía acompañada.

-¿Por qué quieres ver los caramelos?-se asomó por detrás del hombro de la otra chica.

-¿mmm? -Juliet estaba poniendo sobre las salsas las papas que estaban doradas. En su hogar tenían la costumbre de hacer la comida con su madre, toda la familia se reunía en torno a la mesa y las comidas se convertían en el momento dónde se comunicaban, reían o se enfadaban. Eso era algo que echó en falta desde que llegó a Canadá, tener esos momentos.

Alzó un pedazo de papa sin mirar y lo guió hasta la boca de Diana- prueba... -esperó que ella lo apresara para chuparse los dedos impregnados- curiosidad, tenía un sabor...especial -lo cierto era que aquel caramelo no se parecía a ninguno que hubiera saboreado antes.

La morena masticó con placer, saboreando ese toque casero que ella misma no sabía dar muy bien, aunque debía admitir que en navidad, aunque fuera para ella misma, cocinaba esmeradamente y le salía delicioso.

Se movió para recoger los vasos- son caramelos ordinarios -aseguró- pero me dan risa la propaganda que les hacen... ahora te los muestro...-se retiró para terminar de poner la mesa y de paso ir por los dulces para que los examinara.

Juliet fue hasta el salón y tomó asiento, cruzando las piernas, abrió las latas de cerveza y sirvió en los vasos que, los examinó, estaban todos decorados con motivos de frutas de colores que formaban cintas en torno al cristal. Repartió la comida en los dos platos y le hizo un gesto a Lulú para que se estuviera quieta, lo que sobrara se lo echaría en su cuenco.

-Aquí están...-venía con el paquete en alto, se lo puso frente al plato a la rubia y se sentó a comer- tengo hambreee -se quejó. Ahora que se sentía mejor, le volvía el apetito.

Juliet puso sus verdes ojos sobre el paquete, éste reposaba sobre la superficie de la mesa como si fuera una enorme pepita de oro. No era anormal que muchos productos vinieran en envueltos de tal forma que a pesar de que su contenido fuera de lo más vulgar se les pudiera dar un toque de lujo y glamour. Tampoco era nada fuera de lo común que las golosinas siempre presentaran un envoltorio atractivo.

Extendió la mano y alzó las altivas cejas cuando lo cogió, aquel envoltorio era una especie de papel aluminio, crujía cuando lo movían y emitía leves destellos entre sus dedos. El cierre consistía de dos cordones grandes de los cuales colgaba un papel que Juliet suponía era donde estaban descritos los componentes de los caramelos.

- ¿Y donde lo compraste?-parecía realmente caro. Lo abrió con cuidado, hasta su nariz se elevó un aroma azucarado y espeso, que le hizo lamerse los labios instintivamente.

-Es una muestra gratis. No los he comprado -siguió masticando y pensando en hipopótamos voladores- si quieres, quédatelos -ya no quería saber nada de caramelos milagrosos. A ella no le habían funcionado. No era ni más feliz, ni más rica, ni más nada.

Juliet los observó y los movió, sus pupilas se dilataron cuando vio otro de aquellos caramelos rosas, lo extrajo con la punta de los dedos, como si fuera una especie de insecto venenoso. Lo observó, casi esperando que brillara o que convirtiera en una mariposa. Lo agitó de un lado a otro, lo apretó y lo olió- es un caramelo... -parecía molesta.

-Claro que es solo un caramelo -la morena siguió comiendo despacio, jugueteando son la comida, distraída- son sugar free...te los puedes comer todos...ya no los quiero.

Juliet cerró la bolsa pero el rosa se lo quedó, lo metió en uno de los bolsillos- como quieras -la puso a un lado, de nuevo notando algo extraño, era como el susurro de un aliento en su nuca desnuda- ¿no te gusta lo dulce?-comenzó a comer.

-Mas o menos...no mato por ellos...me da igual -siguió jugueteando con la comida, mirando a la rubia un momento- prefiero el sabor del tabaco -ya se imaginaba el sermón acerca de su salud y el mal olor.

-¿Eso sabe a algo? -Juliet, comía de forma delicada, masticando con calma, dejando que se que marcara la línea de su mandíbula-. Creo que en realidad la lengua se te va durmiendo -le sonrió.

-No se me duerme la lengua...y sabe...a tabaco -comenzó a comer de nuevo- ¿por qué guardaste ese caramelo?

- ¿mmmm? -Juliet se sonrojó ligeramente al recodar el orgasmo en el supermercado, había sido bochornoso y turbador- es peligroso... -apretó los labios un poco- ¿lo quieres?

-No -fue contundente. Primero muerta a mostrar que quería ese caramelo. Eso, y que estaba segura que no lo guardaba por eso, si no porque le había gustado- provecho -se levantó de la mesa con su plato vacío y se dirigió al fregadero.

-Los caramelos no hacen nada... es uno mismo...-reflexionó mientras lavaba meticulosamente su plato. Luego, se secó las manos con su camiseta y se asomó a penas por la puerta para ver a Juliet. Era muy hermosa, no necesitaba un caramelo. Salió a pasos lentos y fingidamente despreocupados- buenas noches -saludó con las mejillas muy rojas, indecisa- gracias por la cena -se inclinó sobre la rubia y la abrazó desde atrás.

Juliet se sobresaltó porque había estado concentrada en rebanar las sobras de su plato, sintió la tibieza del cuerpo cálido de Diana que se ajustaba al suyo. Era ligera pero no transmitía una sensación de fragilidad sino de fuerza, de que dentro de aquel cuerpo esbelto había una voluntad apasionada.

Suspiró y bajó el tenedor, después de los gritos, de las malas caras y los empujones, ahora la sorprendía con aquel agradable abrazo. Y Juliet no era una persona que rechazara esas muestras de cariño, de ternura, le gustaban porque era una mimosa-. De nada, ¿te gustó? -se giró para verle el rostro y alzó el brazo para rodear la estrecha cintura de Diana pero sin apretar, sólo rozando la tela de la camiseta.

Diana apretó los labios porque no le gustaba que otra persona la tocara a ella- si...-la miró desde su altura. Alzó la mano y le peinó los rubios cabellos, bastante nerviosa ahora porque no sabía como sacársela de encima sin ser violenta. Sentía que le quemaban las orejas y todo su cuerpo le hacía cosquillas. Se rascó una pantorrilla con las garras de su pantufla.

La rubia observó su gesto nervioso y delator, era evidente que Diana no era de ese tipo de chicas dadas a la cercanía física a pesar de que fue ella la que inició el abrazo, se imaginaba que aquel tipo de gestos debería atesorarlos para el recuerdo porque no se repetirían a menudo.

-¿Te pica? -la soltó con calma y le rascó la piel- ¿aquí? -no era bueno que lo hiciera con un zapato que arrastraba por todos lados.

-Ya no...ya no...gracias -se echó hacia atrás. ¿Por qué era tan coquetona? Después se iba a acostumbrar a esas tonterías- me voy a trabajar...-dio unos pasos hacia atrás y se giró para meterse en su refugio. Aún tenía que terminar unos trabajos.

Cerró la puerta tras de si y lo primero que buscó fue su paquete de Marlboro Light. Se sentó pesadamente en su silla mientras encendía el cilindro.

Juliet escuchó como se cerraba la puerta, miró sus propios dedos, de nuevo sentía calor justo en las yemas, prefería pensar que no era ningún efecto secundario de aquel caramelo sino que era ella. Se puso en pie y se dirigió a la cocina, terminó de recogerla, lavó sus platos y cubiertos, puso las sobras en el cuenco de Lulú.

Regresó a su dormitorio y se sentó en la cama, miró la bolsa de caramelos que reposaba en la palma de su mano. Cogió uno entre sus dedos, lo examinó y se lo metió en la boca, lo saboreó, sabía a menta. Recordó que durante la cena, Diana ya no llevaba los pendientes.

- Estaría bien que siempre se los pusiera -suspiró, seguro que por la mañana se los devolvería porque casi la obligó a ponérselos. Necesitaba un toque coqueto, femenino.

Toda aquella noche, fue dedicada a terminar hermosas ilustraciones. Diana no había dormido nada. Lo peor de todo era, que se le había antojado un caramelo entrada la madrugada, como una maldición. Salió, toda adormilada para hacerse un café. Eran las cuatro de la mañana.

Preparó la infusión, mientras prendía un cigarrillo. Ahora que había terminado, iba a meterse un rato en Internet.

Juliet estaba dormida profundamente, siempre se las arreglaba para enredarse entre sus cobertores, una larga pierna a un lado, la otra asomando por un extremo de colchón y las manos aferrando los cojines, estaba acostumbrada a ocuparse todo el espacio para ella sola.

Por fin había tenido tiempo para ordenar su alcoba y su armario, esperaba que la convivencia entre ellas dos fuera mejorando, ya había percibido que ninguna sabía contener la lengua y que no estaban dispuestas a ceder. Lo más raro de todo aquello, era que en contra de su naturaleza, se inventó la historia de la masturbación para que no la echara del piso, ella no quería irse.

Diana golpeó la puerta de la rubia muy despacito-¿Estás dormida?-susurró a penas de forma audible. Si dormía, no quería despertarla, total, sólo era un caramelito. Abrió la puerta al no obtener respuesta. Asomó la cabeza-¿Juliet?- se mordió los labios al percatarse que recordaba perfectamente su nombre-Mm...

Juliet inspiró con fuerza pero sólo movió una pierna para darle una patada a un cojín, sus cabellos estaban en forma de diente de león, algunos se adherían a su rostro y su largo cuello. Vestía su conjunto informal de noche, camiseta y bragas, no dormía desnuda porque estaban en invierno.

Lulú alzó la cabeza desde su posición, movió la colita y saltó de la cama para ir a saludarla.

La morena le hizo unas morisquetas a la perrita y la alzó, dejando que la lamiera mientras ella se acercaba a la mesita de noche donde suponía debía estar el paquete de caramelos. Entonces, como si fuera arte de un embrujo, sintió la tentación de observar a la rubia dormir.

Dejó a Lulú junto  a su ama y se quedó de pie, admirando su piel, que en la penumbra lucía aún más bella, como si estuviera hecha de nieve. Ese cuello frágil, los rasgos finos. Notó el rubor en sus mejillas de nuevo y se giró para no seguir invadiendo su intimidad-¿dónde los pusiste?-murmuró, bajito y no resistió verla otra vez.

Se sentó despacio en el borde de la cama y se aventuró a buscar donde ella escondía los dulces de pequeña: bajo la almohada.

La cabeza de Juliet se movió ligeramente cuando aquella fina mano se metió bajo la mullida almohada, allí había dejado los caramelos en el típico gesto de niña pequeña de esconder las golosinas en un lugar cercano para que su madre no las encontrara y se los arrebatara. Siempre lo hizo, robando galletas o chocolate que en verano se derretía y manchaba las sábanas.

- Mmmm... -suspiró y su cuerpo de movió hacia donde estaba la agitación, una de sus manos se alzó palpando en sueños, tratando de sujetar a quien estaba tratando de arrebatarle sus dulce- míos... -frunció el ceño e hizo morritos con los labios.

Las pupilas se dilataron dentro de aquellos iris acaramelados. Diana sintió que el corazón se le disparaba. Inocentemente creía que era por ser descubierta en aquella embarazosa situación y no por tener ese rostro tan cerca, o esos labios frunciditos, tentándola. ¿Y ahora qué? ¿Por qué de pronto esa chica se le hacía tan atractiva?

-Dame... es sólo uno... -gruñó susurrando.

Los dedos elegantes de Juliet se posaron sobre la muñeca de Diana pero no la ciñó, solo los dejaba descansado allí. Parecía que aún dormida presentía la cercanía de la morena, la calidez de aquel cuerpo que la rodeó ahora estaba en su lecho, en su cama, el aroma de Diana que mezclaba entre tabaco y el de ella propio, fresco, dulce. Lo inspiró y sonrió, estirando sus largas piernas como si fuera un gato.

Las sábanas rodaron, mostrando los torneados muslos y las caderas que sobresalían sobre la cintura elástica de su prenda interior, no había marca alguna en la epidermis aterciopelada, las curvas femeninas destacaban el aquel cuerpo largo, esbelto pero sin ser delgado, había cierto aire arrogante, aristocrático del cual ni dormida, Juliet, lograba desprenderse.

- Uva...-acercó su rostro dormido, murmurando con satisfacción.

La morena se quedó quieta, los ojos estaban casi cristalizados- uva...-repitió como atontada- te dejo el de uva...-balbuceó y se acercó también-¿con quién sueñas, Juliet?-susurró, muy cerca de sus labios, mirando sus párpados cerrados, sus pestañas largas y muy curvas. Su mano sacó un caramelo celeste y lo apretó en la palma que fue retirando muy lentamente.

El aliento de Juliet era azucarado, del último caramelo, caliente y era expelido entre sus labios rosados, tibios y turgentes- mmm...- parecía acortar las distancia con un leve estiramiento de su cuello, su nariz rozó la de Diana en un beso esquimal.

-Ju...Juliet...-susurró la otra en una exhalación. Todo su cuerpo se estremeció como si le hubieran electrificado. Podía jurar que ese aliento se le metió dentro y la acarició en áreas que ni ella sabía que existían. Apretó el caramelo con fuerza. Sintió ganas de chillar. Nunca había besado a una chica y realmente no pensaba que le gustaran las mujeres más allá de su ojo artístico.

Sin embargo...todo su ser tiraba de ella, y se sentía mal y rara porque deseaba ese beso aunque temía terriblemente a las consecuencias. Si la besaba, tendría que admitir que era algo que no estaba convencida de ser. Si la besaba, Juliet se daría cuenta y se iría, enfadada. Diana no quería que eso ocurriera. Se separó- no quiero que te vayas...-le acarició la mejilla con la mano libre, se inclinó y dejó un beso en su pómulo, justo debajo del ojo.

Se levantó con dificultad, porque las rodillas le temblaban, volvió a rascarse con la pantufla, haciendo equilibrio con un solo pie. Se giró y a pasos ninja, se retiró de la habitación.

Aquel beso delicado, aquellas alas de mariposa de los labios de Diana se quedaron sobre la epidermis de Juliet, quizás debajo de los poros, quizás en la sangre que colmó de pronto las mejillas de la durmiente o quizás entrara hasta lo más profundo y se quedara allí como semilla, esperando la luz para florecer.

Juliet se acurrucó, se encogió justo donde estuvo Diana, tratando de ocupar el espacio vacío de su cama, añorando la tibieza que se había evaporado y que ella ya echaba de menos aunque el contacto solo hubiera durado unos breves segundos, pero una quemadura, un destello, podía solo durar unos instantes y sin embargo dejar su recuerdo para siempre.

-A ver...a ver...-Diana encendió el ordenador, el café estaba humeante en su taza con ese corazón cruzado. Esperó que cargara, mientras dejaba el caramelo en el platito para después. Iba a ver si encontraba algún mensaje en el buzón. Le daba pena admitirlo, pero era miembro de un foro de contactos de amor y amistad.

Odiaba admitir que necesitaba sentirse querida, que le interesara a alguien que no tuviera la necesidad de ver si tenía las tetas demasiado pequeñas o si sus rasgos eran ordinarios. Simplemente deseaba que alguien pudiera conocerla a fondo, que no tuviera que decir gran cosa, porque su otra mitad sabría a qué se refería.

Hasta el momento solo había respondido una chica, con la cual perdió oportunidad al fallarle la luz. Se sentía rara al dejar que chicas respondieran a su anuncio. Los chicos siempre querían ver su foto y saber cuales eran sus poses sexuales favoritas.

Anka dejó sus mensajes para varias chicas, aún estaba en su despacho, cuando se era la jefa de tu propio negocio eso significaba que no descansabas demasiado, sobre todo cuando debías de mantenerlo a flote a cualquier coste, ello incluía su vida social, la posibilidad de conocer personas fuera de su ambiente laboral.

Por supuesto, la discreción era su mejor protección, no iba diciendo por ahí cuáles eran sus inclinaciones aunque las tuviera muy claras. Era curioso observar que los hombres eran más desinhibidos por la calle, mostrando su homosexualidad pero en cambio a las mujeres les costaba mucho más. Por un lado porque creía que eran más celosas de su intimidad y segundo porque si dos mujeres se daban besos o caricias tendría a corro de hombres cayéndoseles la baba y haciendo fotos.

Se desabrochó los dos primeros botones de su impecable blusa blanca, siempre llevaba traje en el trabajo y la chaqueta reposaba en el respaldo de su asiento. Era una mujer madura pero atractiva, su pelo cobrizo estaba recogido en un moño apretado y sus lentes reposaban sobre su recta nariz.

A estas horas de la mañana navegaba un poco por la red, con la esperaza de establecer algún tipo de contacto y evitando a los hombres, su perfil era claro: no quiero hombres. Sin embargo, siempre, siempre, algunos le enviaban mensajes del tipo; "tú lo que necesitas es un hombre" o "¿has probado un hombre de verdad", a lo que ella contestaba; "¿sabes leer, estúpido?"

Diana observó quienes andaban conectados. Eran muchos, ochenta y siete. Entonces vio su buzón de mensajes...ninguna respuesta- ¿Por qué nadie? -gimoteó. Quizás debería mentir un poquiito en su perfil. Decir cosas como que le gustaba el baile y estar en fiestas cada fin de semana. Nadie dejaba una invitación a una chica que evitaba todo evento social y cuya mayor diversión era dibujar. -Soy una loser...-se metió en un subforo "consultorio sentimental"-iba a ver si había más trasnochadas como ella. Bebió su café.

Anka estaba agotada y esas horas su agudeza mental no era la misma, sus dedos flojos se movieron sobre el teclado y se coló en uno de los subforos, su nick era NohayY , era tonto pero le gustaba, además odiaba usar sobrenombres cursis del tipo Elena8 o vulgares como Conejita. Escribió un mensaje; "es de noche, hace frío y me duelen los ojos de estar aquí sin café y sin comida. ¿Alguien me hace un capuchino?

Diana sonrió al ver aquello y de pura tontería alzó su taza a la pantalla- ¿Te lo tomas conmigo?- sintió dolor al decir aquello. Fue en ese preciso momento, en que se sintió más sola que nunca. Una lágrima rodó por su mejilla. "Con azúcar o edulcorante? ,  contestó, sintiendo empatía por esa extraña y lástima de si misma. Se secó con disimulo pensando que ese mundo de los que se escondían en la red, en el fondo, era sumamente triste.

Anka arqueó las cejas, divertida, a pesar de su tontería alguien le seguía el juego a aquella horas de la noche. "Con azúcar y mucha nata, no hago dieta a las cuatro de la mañana", pulsó sobre el enter, al mismo tiempo se fijó en el avatar de la persona, era un dibujo de manga.

En ese momento, Diana leía las consultas, a ver si se identificaba con alguien. No pensaba que le fuera a contestar de todas maneras. De pronto decidió mirar. nohayY, había contestado.-Ve a dormir...-susurró, preocupada. Miró la repuesta. Sonrió un poco y enseguida buscó en la red, una imagen de una taza de café. Puso la imagen en su respuesta. Se mordió los labios. No se arriesgaba a decir nada comprometido sin saber cómo era nohayY.

Envió la respuesta y buscó el perfil del usuario- ver todos los mensajes de...nohayY...-murmuró tomándose el ultimo sorbo de café.

Una risa suave resonó en la soledad del despacho en penumbras, Anka alzó los dedos y se despojó de las lentes, el puente de la nariz estaba marcado porque las llevaba muchas horas. Sus ojos se posaron en el sofá, quizás pasara la noche allí, no sería la primera vez que lo hiciera. Volvió sus ojos negros, sin pupila visible, hacia la pantalla y escribió. "No olvides el trozo de tarta de queso", se masajeó los hombros, ya tenía los músculos agarrotados.

La morena leía algunos temas en los que opinaba NoahyY. Todos ellos estaban en los foros exclusivos de temas femeninos. Era elocuente, su vocabulario le agradaba. Para ella, una persona que escribía con faltas de ortografía, o mezclando mayúsculas y minúsculas como una gracia, le restaba puntos en su escala de apreciación. Mucho peor si contestaba abreviando palabras como en los chats. Era algo quisquillosa...si.

Sonrió al ver algunas airadas respuestas, revolcando a los hombres. Ya creía que era su heroína. Entonces, notando sus mejillas encendidas, abrió su perfil: "mujer madura, muy segura de si misma, empresaria. Me agrada la vida nocturna, los museos, viajar y salir a tomar alguna copa o quizás un café. Fuera del armario para todo, excepto el trabajo."

Diana suspiró. En otras palabras, era una vieja ególatra y parrandera. No era su tipo.

-¿Eh?-se sonrojó terriblemente, llevando las manos a las mejillas. ¿Acaso tenía un "tipo"?

-Sólo busco amistad...no importa si...si...-casi hipó de los nervios. Miró el reloj: 4 y 25 de la mañana. Entró de nuevo el subforo. Leyó la respuesta de la otra chica: "No olvides el trozo de tarta de queso"

-No lo haré...-contestó en voz bajita, sonriendo a pesar de sentirse tan rara, pensando que hubiera en el mundo, alguien tan solo como lo estaba ella. No importaba si había cientos de personas alrededor. Muchas soledades juntas, no hacían una compañía.

Buscó imágenes de postres, hasta que halló uno apetitoso de su pastel favorito, que, al parecer era el mismo de NohayY. Lo subió a su respuesta: "para que me tomes en cuenta".

Anka se había quitado los tacones de punta fina, con un suspiro de placer y satisfacción recostó las largas piernas sobre la superficie impoluta del escritorio, era de ese tipo de cosas que uno sueña hacer todo el día y pesar de ser una tontería le repercutía un secreto placer. Movió los deditos dentro de las medias y observó que una ya presentaba un agujerito- no me pasan de un día.

Giró el rostro y observó que su mensaje ya tenía respuesta, sonrió, le hacía gracia aquel avatar, sin duda de una persona joven o de una mujer que aún se creía que tenía veinte años. Pero era agradable que respondiera de aquella forma y además le siguiera el juego a pesar de las horas. "Gracias, parece rico. Un rostro como el tuyo sería difícil de olvidar"

Al menos el dibujo estaba bien hecho y era bonito, se irguió un poco. "¿No duermes?" buscó una imagen de cielo con estrellas y lo puso en el post. Quizás fuera de ese tipo de personas que no sabía dormir o que las noches eran sus días o simplemente le encantaba estar delante del ordenador. Buscó su perfil por pura curiosidad, siempre era interesante saber con quien se hablaba.

El perfil de Diana no era muy elaborado. Su nick era "Blue". Aquel seudónimo tenía un doble propósito, por un lado el color, que era su favorito. Por otro, significaba también "tristeza", expresado en forma poética.

No ponía su edad y sobre sus gustos ponía: "Soltera, busco amistad, de esas que ya no se ven. Me gusta la música suave, el arte, los animales y acurrucarme en mi cama cuando hace frío. Por cierto... si eres hombre, ¡no soy modelo así que vete!"

Diana dio refresh a su página y sonrió al ver el cielo estrellado.-"estaba haciendo un trabajo para la U... ¿Y tú?"- y le puso muchos muñequitos y corazones.

Anka examinó el perfil, era extraño y austero, demasiado, pero le confirmaba que aquella mujer no deseaba tener relaciones más allá de la amistad y además suponía que ya tendría pareja o a alguien porque aquel perfil no era precisamente el mejor para resultar seductor-. Al menos es sincera -lo de modelo le pareció gracioso y más para los hombres que siempre eran unos pesados.

"Yo acabo de terminar de trabajar y dormiré en un sofá", ya no tenía ganas de ponerse su gran abrigo, conducir hasta su piso y acostarse para levantarse cinco horas después. "Así que eres estudiante" sonrió y dejó un emoticon en un gatito quedándose dormido sobre un libro.

-Gatito...-susurró y sin pensar se metió el caramelo a la boca-"espero que no pases frío como yo"-le puso un muñequito azul y tembloroso. De verdad no le gustaba ver a las personas solas- quisiera que todo el mundo tuviera a alguien con quien estar -miró el reloj, eran casi las cinco de la mañana, ya tenía que irse. Se sentía algo melancólica. Se preguntaba si a la edad de NohayY, estaría así, como pulga sin su perro.

"duerme rico, ya me voy"-posteó y puso otros muñequitos que enviaban besos. Se levantó con pereza y extrañó lo calentito de su asiento. Preparó las cosas para ducharse, desayunar decentemente para no desmayarse a las nueve de la mañana.

Anka sonrió, en un sofá jamás se dormía como en su cama pero estaba tan cansada que se derrumbaría allí mismo. "Adiós, lo mismo te recomiendo". Le dejó un pequeño perrito que dormía y salió del foro. Se puso en pie y se estiró, fue hasta el armario donde guarda archivadores, folletos y material de oficina.

Extrajo una manta y se dirigió al sofá, con un suspiro se soltó el moño y cascada de bucles cobrizos cayeron por su espalda, brillante, su pelo era uno de sus mayores orgullos, se recostó y cerró los ojos.

Una hora después, Diana ya partía hacia la universidad. Llevaba su mochila cargada de útiles, su abrigo, su gorra de orejeras, pero lo más curioso de su atuendo del día de hoy, eran dos pequeños pendientes que brillaban en sus graciosas orejas rosadas. No había resistido el impulso y contra toda su obstinaba forma de ser, se los puso con una sonrisa en los labios.



---








11 comentarios:

  1. se encuentran buenas amigas en los chats a eso de las 4 y 5 de la mañana... buen capitulo :)

    ResponderEliminar
  2. Jaja todas expertas. No creo haber conocido a alguien a esa hora. Tengo horas infantiles aún (¿?). ¡Gracias por leer, chicas!

    ResponderEliminar
  3. jajajaja tendrás que quedarte despierta un día, uno nunca sabe lo que se pasea por las redes a esas horas :P

    ResponderEliminar
  4. Creo que ya lo he dicho, pero me encanta esta historia! Y solo decir que presumo se podrá mejor!...
    Son interesantes los temas que aborda, y la frase más hermosa que encontré: "Muchas soledades juntas,
    no hacían una compañía"....
    Muchas gracias por compartir esta historia. Mis felicitaciones a la autora y a ustedes chicas, es una excelente selección la que han hecho.
    Estaré ansiosa por leer la continuación.
    P.D. Yo tampoco he encontrado a nadie interesante o digno de recordar a esas horas de la madrugada... pero ya que insisten en decir que si hay personas que valen la falta de sueño, me daré una vueltica por esos lares!... jeje deseenme suerte!

    ResponderEliminar
  5. LO DEL CARMELO ALUCINANTE POBRE ME LA IMAGINO TENIENDO ESOS ORGASMOS DELANTE DE GENTE
    SIGUELA ES HILARANTE Y BIEN ESCRITA FELICITACIONES

    ResponderEliminar
  6. @Kaoru Sumeragi

    Suerte, todo depende de los lares por los que rondes a esas horas, yo si tengo recuerdos madrugados, así que animo.

    ResponderEliminar
  7. @Anonymous Sii, realmente todo dependerá de la ubicación, ubicación, ubicación!... gracias por los ánimos!...

    ResponderEliminar
  8. @Anonymous XD y no tiene por qué ser a las 5 de la madrugada, pero sí es cierto que, después de las 12 de la noche, se puede encontrar en internet a alguien más especial de lo imaginado. Tal vez, demasiado especial.

    ResponderEliminar
  9. @Desuka

    muy cierto, no tiene que ser a las 5 :P era como para "remarcar" de madrugada, eran buenas noches aquellas, si que si :) ...saludos...

    ResponderEliminar
  10. Bueno la verdad, he trasnochado hasta las 7 am hablando ya con una persona, pero es alguien q ya he conoocido desde hace tiempo y en otros horarios mas temprano.. Pero no recuerdo haber conocido a alguien a esa hora, q dure hasta esa hora es otra cosa ^^

    Pero seria interesante mirar a ver ^^

    jajajajaja creo q marcado curiosidad ese asunto

    Seguire leyendo, vamos a ver q mas hace esos caramelitos especiales =D

    ResponderEliminar

11 comentarios:

  1. se encuentran buenas amigas en los chats a eso de las 4 y 5 de la mañana... buen capitulo :)

    ResponderEliminar
  2. Jaja todas expertas. No creo haber conocido a alguien a esa hora. Tengo horas infantiles aún (¿?). ¡Gracias por leer, chicas!

    ResponderEliminar
  3. jajajaja tendrás que quedarte despierta un día, uno nunca sabe lo que se pasea por las redes a esas horas :P

    ResponderEliminar
  4. Creo que ya lo he dicho, pero me encanta esta historia! Y solo decir que presumo se podrá mejor!...
    Son interesantes los temas que aborda, y la frase más hermosa que encontré: "Muchas soledades juntas,
    no hacían una compañía"....
    Muchas gracias por compartir esta historia. Mis felicitaciones a la autora y a ustedes chicas, es una excelente selección la que han hecho.
    Estaré ansiosa por leer la continuación.
    P.D. Yo tampoco he encontrado a nadie interesante o digno de recordar a esas horas de la madrugada... pero ya que insisten en decir que si hay personas que valen la falta de sueño, me daré una vueltica por esos lares!... jeje deseenme suerte!

    ResponderEliminar
  5. LO DEL CARMELO ALUCINANTE POBRE ME LA IMAGINO TENIENDO ESOS ORGASMOS DELANTE DE GENTE
    SIGUELA ES HILARANTE Y BIEN ESCRITA FELICITACIONES

    ResponderEliminar
  6. @Kaoru Sumeragi

    Suerte, todo depende de los lares por los que rondes a esas horas, yo si tengo recuerdos madrugados, así que animo.

    ResponderEliminar
  7. @Anonymous Sii, realmente todo dependerá de la ubicación, ubicación, ubicación!... gracias por los ánimos!...

    ResponderEliminar
  8. @Anonymous XD y no tiene por qué ser a las 5 de la madrugada, pero sí es cierto que, después de las 12 de la noche, se puede encontrar en internet a alguien más especial de lo imaginado. Tal vez, demasiado especial.

    ResponderEliminar
  9. @Desuka

    muy cierto, no tiene que ser a las 5 :P era como para "remarcar" de madrugada, eran buenas noches aquellas, si que si :) ...saludos...

    ResponderEliminar
  10. Bueno la verdad, he trasnochado hasta las 7 am hablando ya con una persona, pero es alguien q ya he conoocido desde hace tiempo y en otros horarios mas temprano.. Pero no recuerdo haber conocido a alguien a esa hora, q dure hasta esa hora es otra cosa ^^

    Pero seria interesante mirar a ver ^^

    jajajajaja creo q marcado curiosidad ese asunto

    Seguire leyendo, vamos a ver q mas hace esos caramelitos especiales =D

    ResponderEliminar

11 comentarios:

  1. se encuentran buenas amigas en los chats a eso de las 4 y 5 de la mañana... buen capitulo :)

    ResponderEliminar
  2. Jaja todas expertas. No creo haber conocido a alguien a esa hora. Tengo horas infantiles aún (¿?). ¡Gracias por leer, chicas!

    ResponderEliminar
  3. jajajaja tendrás que quedarte despierta un día, uno nunca sabe lo que se pasea por las redes a esas horas :P

    ResponderEliminar
  4. Creo que ya lo he dicho, pero me encanta esta historia! Y solo decir que presumo se podrá mejor!...
    Son interesantes los temas que aborda, y la frase más hermosa que encontré: "Muchas soledades juntas,
    no hacían una compañía"....
    Muchas gracias por compartir esta historia. Mis felicitaciones a la autora y a ustedes chicas, es una excelente selección la que han hecho.
    Estaré ansiosa por leer la continuación.
    P.D. Yo tampoco he encontrado a nadie interesante o digno de recordar a esas horas de la madrugada... pero ya que insisten en decir que si hay personas que valen la falta de sueño, me daré una vueltica por esos lares!... jeje deseenme suerte!

    ResponderEliminar
  5. LO DEL CARMELO ALUCINANTE POBRE ME LA IMAGINO TENIENDO ESOS ORGASMOS DELANTE DE GENTE
    SIGUELA ES HILARANTE Y BIEN ESCRITA FELICITACIONES

    ResponderEliminar
  6. @Kaoru Sumeragi

    Suerte, todo depende de los lares por los que rondes a esas horas, yo si tengo recuerdos madrugados, así que animo.

    ResponderEliminar
  7. @Anonymous Sii, realmente todo dependerá de la ubicación, ubicación, ubicación!... gracias por los ánimos!...

    ResponderEliminar
  8. @Anonymous XD y no tiene por qué ser a las 5 de la madrugada, pero sí es cierto que, después de las 12 de la noche, se puede encontrar en internet a alguien más especial de lo imaginado. Tal vez, demasiado especial.

    ResponderEliminar
  9. @Desuka

    muy cierto, no tiene que ser a las 5 :P era como para "remarcar" de madrugada, eran buenas noches aquellas, si que si :) ...saludos...

    ResponderEliminar
  10. Bueno la verdad, he trasnochado hasta las 7 am hablando ya con una persona, pero es alguien q ya he conoocido desde hace tiempo y en otros horarios mas temprano.. Pero no recuerdo haber conocido a alguien a esa hora, q dure hasta esa hora es otra cosa ^^

    Pero seria interesante mirar a ver ^^

    jajajajaja creo q marcado curiosidad ese asunto

    Seguire leyendo, vamos a ver q mas hace esos caramelitos especiales =D

    ResponderEliminar