4 de agosto de 2013

Cupid candy sugar free (9)

Capítulo 9
Lamont


Un hombre alto, rubio, esbelto y de ojos verdes se detuvo delante de la puerta de la vivienda de las dos chicas. Portaba un maletín y una bolsa de supermercado, sus dedos estaban impregnados en tinta, se había pasado todo el día haciendo fotocopias y llevando aquellos cafés edulcorados a su supervisor, jamás había visto a un ser humano ingerir tanta cafeína sin caer muerto.

Alzó la mano y tocó el timbre, desde que salió estaba con un ataque de ansiedad y nervios que alternaba sin pausa para luego caer en llantos repentinos. Era como si todas aquellas emociones que reprimió en su momento, desechándolas como si fueran inservibles, se estuviera abriendo paso en su interior de forma avasalladora y dolorosa.



- Por favor...-murmuró- por  favor...-mirando la puerta cerrada.

Diana había puesto la tetera con unas tilas. El primo de Juliet parecía un manojo de nervios por el teléfono. Se preguntaba si habría embarazado a alguien y estaba demasiado perturbado por ello. Esperaba que su compañera de piso regresara pronto. No se veía sentada frente al chico, completamente seria, mirándolo tomar su tila y sin nada que decir para ayudar.

El atractivo rostro masculino se alzó cuando la puerta se abrió despacio, Lamont se quedó contemplando unos segundos a Diana y luego se le echó encima, la abrazó con fuerza y emitió un sollozo bajito, sentido y angustiado.

L a morena no atinó ni a gritar cuando ya estaba siendo rodeada de aquella forma que casi le quita la respiración. Estuvo a un tris de apartarlo con violencia, todos sus músculos se tensaron, pero  había algo en el hombre que le tranquilizaba, un aura o quién sabe qué.  Poco a poco alzó los brazos y correspondió al abrazo, dando unos golpecitos en la ancha espalda-. Sshh...shh...ya...ya... -murmuró, tratando de calmarlo.

- Sinf...snif... -Lamont trató de controlarse porque sabía que estaba haciendo el mayor ridículo de toda su vida. Nunca había llorado delante de nadie porque consideraba que un hombre jamás se le debía ver llorar, no podía derramar ni una lágrima. Pero hoy lo encontraba natural, dejar salir todo lo que llevaba dentro para liberarlo- lo...lo siento...-apretó el rostro humedecido contra el hombro de la morena.

-Oohh... -Diana notó como se debilitaba toda su natural resistencia al contacto físico y es que aquel chico, era demasiado parecido a la que ahora era su debilidad: Juliet-. No pasa nada...ven, vamos al sillón y te daré una tila -lo fue llevando con cuidado y determinación a la zona de terapia. Lo hizo sentarse notando que temblaba ¿Habría muerto alguien?

-Ya regreso -corrió como una liebre, escuchando a Lulú ladrar desde la habitación de su amiga. Regresó con una caja de Kleenex y se la dejó a un lado- traeré el té.

Lamont se sentó mientras se quitaba la chaqueta, sus dedos largos y elegantes tiraron de su corbata de tono marfil para dejar espacio a su nuez de Adán que se movía violentamente con cada sollozo. Cogió uno de los pañuelos y se sonó con fuerza varias veces, nunca había vertido tantos mocos en su vida, notaba sus ojos hinchados y la lengua le pesaba dentro de la boca que estaba impregnada del sabor a sal.

Cuando Diana regresó, se volvió a sonar, las mejillas las tenía muy rojas, pero aprovechó para abrir la bolsa de plástico que había cargado hasta allí-. Traje algunas cosas -extrajo una caja de bombones, dos tabletas de chocolate y la mitad de una tarta de fresas.

Los almendrados ojos de la morena siguieron el movimiento de las manos del rubio. Lo observó con mucha atención, cayendo en cuenta de lo parecido a Juliet que era. Eran casi dos gotas de agua. Eso le abrió un poco más el corazón hacia él y un sentimiento de protección creció en su interior. El chico estaba demasiado abatido.

-Mmm...-no sabía mucho cómo consolarlo. Le dejó el té y se sentó a su lado. Jugando con sus largos cabellos con los dedos.

Lamont cogió la taza con ambas manos, sopló un poco sobre la superficie e inspiró el aroma-. Hmmm...¡hip! -con tanta llantera le había entrado el hipo, hacia demasiado que no lloraba, no recordaba que uno pudiera caer en esos accesos en los cuales no sabía como detenerse- gracias...hip -bebió un sorbo, se sentía torpe en presencia de Diana, la había asaltado como si fuera su mejor amiga y sin permiso de ella.

Abrió la caja de bombones, era roja, brillante y llamativa- ¿Quieres?-ofreció.

Los labios rosados de Diana se apretaron un poco de forma inconsciente. Después de su experiencia con los Cupid Candy, ya no se fiaba de las golosinas. Lo miró a los ojos con algo de desconfianza. Ya había comido caramelos con Juliet y aunque sonara muy estúpido, le parecía que la traicionaba si comenzaba un ritual de chocolate con su primo.

-Eso engorda... -se excusó, pero le sonrió como siendo cómplice de que él no tendría que preocuparse por ello.

- Lo que no engorda, mata -le sonrió Lamont y le puso la caja de bombones sobre las rodillas. Ya se había fijado él, de nuevo, en la tabla de calorías como un obseso de su línea, pero hoy se daría el gusto porque no se encontraba bien- ¿has sentido alguna vez que no eres tú misma? -comenzó a abrir uno de los bombones, no recordaba la de veces que regaló dulces para tentar a una mujer y, ahora, los estaba comiendo como loco.

Diana parpadeó, inclinó un poco la cabeza y sus cabellos rodaron a un lado ¿qué le pasaba ese tipo?¿qué clase de pregunta era esa? Se acomodó de lado apoyando el brazo en el respaldo. Lo cierto era que sí se sentía rara últimamente. Si antes no estaba muy segura de sus sentimientos, ahora estaba de cabeza y más confusa que nunca-bueno...si...

Lamont se comió el bombón y apretó los labios con mucha fuerza, hasta ponerlos blancos- he sido un cabrón toda mi vida -cerró los ojos y se pasó una mano por los rubios y sedosos cabellos- con las mujeres, lo peor...-le avergonzaba confesar aquello pero ahora lo sabía con certeza.

-Y hoy, hoy me he dado cuenta. Hoy lo he sufrido en carnes y creo, creo... -inclinó la cabeza y encorvó los hombros- que no soy el mismo hombre de ayer por la noche, creo que ya no soy yo, soy...distinto -suspiró hondamente, el firme pecho le dolía- ¿Qué estupidez, no?

A Diana le invadió un sentimiento de desconfianza. Nadie cambiaba de la noche a la mañana, sobre todo un hombre mujeriego. Recordaba que algo de eso le había dicho Juliet, pero ahora no le venía a la mente. Quizás, una pequeña crisis con alguna chica lo había trastornado. Los hombres eran bastante débiles.

No contestó, simplemente no sabía qué decirle. No iba a contarle nada suyo, esas eran cosas personales.

Lamont suspiró, a medida que pasaba el día más extraño se encontraba, era como alguien le hubiera dado alguna poción mágica y ésta le estuviera cambando sólo por dentro, una especie de maldición. Se metió dos bombones en la boca de golpe y los masticó hasta que se derritieron por completo.

Se escuchó un sonido en la puerta, era el mismo que hacía cuando una llave estaba siendo introducida en la cerradura y girando.

-Esa debe ser Juliet -Diana no había perdido detalle de los gestos de Lamont, ahora que llegaba su prima sería más sencillo llegar al fondo del problema. Tenía que admitir que sentía curiosidad por saber el fondo del asunto.

Juliet abrió, tenia cara de cansada, se había pasado todo el día trabajando en el dichoso proyecto y documentándose en la biblioteca, mirando con nerviosismo el reloj de su muñeca cada cinco interminables minutos. Suspiró y alzó el rostro, sus verdes ojos se iluminaron cuando se posaron sobre Diana. Avanzó con los brazos extendidos hacia ella, fue un gesto completamente automático.

Cuando de pronto vio a la otra figura y se quedó helada- ¡¿TÚ?! -su tono fue de sorpresa y mucho recelo, su mano salió disparada y cogió la de Diana, levantándola del sofá para alejarla de su primo, porque cuando un lobo ronda el pastor tiene que proteger a sus ovejas.

La morena frunció el ceño, sobresaltada por aquella reacción. Si hubiera sabido que Lamont era una  especie de leproso, no le hubiera abierto la puerta siquiera-. Estaba llorando... -lo excusó y se excusó de paso. No quería que supusiera que estaban haciendo "nada".

Juliet arqueó sus altivas cejas y sus ojos verdes escanearon el rostro de su primo, se percató de las huellas de las lágrimas y de la nariz roja que tenia un brillito sospechoso en las fosas nasales, ese que se quedaba después de haberse sonado demasiado. No podía creer lo que veía, su primo llorando. Sólo fue testigo de ello cuando a los nueve años le atizó un cachetón por levantarle la falda.

- ¿Qué te pasa? -comenzó a quitar el abrigo- ¿Una novia te ha dejado? -eso era imposible del todo.

- No- Lamont se comió un chocolate.

- ¿Tu madre se ha mudado a tu piso?

- No.

- ¿Entonces?-Juliet ya estaba cansada de jugar al escondite- ¿Qué?

-Hoy...-Lamont se apretó las manos con fuerza- todas las mujeres me ignoraron y los hombres me acosaron, mi jefe se me echó encima y un tipo apoyó su pene contra mí en la guagua.

Diana entrecerró los ojos y con una mueca en su rostro manoteó sus cigarrillos que siempre mantenía dentro del sujetador. ¿Tanto escándalo por semejante tontería? Las mujeres lo ignoraron y los hombres lo acosaron (lo cual era muy subjetivo) ¿Y qué?

Sintió que había sido engañada, ya que aquello parecía una pataleta de un niño mimado. Se alejó al balcón a echar su humo y no molestar. Al fin y al cabo, en las cosas familiares no había que meter la nariz.

Juliet se quedó mirando a su primo como si lo hubiera alcanzado un rayo dentro del propio salón, hasta sus ojos verdes cambiaron de tonalidad a una más clara. Salió corriendo tras Diana, dejando solo a Lamont en el salón.

Entró en el balcón y cerró la puerta acristalada tras ella.- es culpa mía..-susurró con una mueca de terror, se mordió los labios.-  culpa mía ...-se comenzó a roer las uñas, desbaratando media hora de manicura francesa con sus blancos dientes.

-¿Ah?-miró a la rubia sin comprender a qué se refería con lo de la "culpa". Era imposible que ella hubiera ocasionado el mal día de Lamont-No digas tonterías...-le tomó de la muñeca para que dejara de comerse las uñas-en todo caso, consuélalo...eso es lo que él quiere ahora.

Juliet cogió las manos de la morena y las apretó- ¡lo he convertido en marica!- se abrazó a ella- ¡me odiará para siempre!- era el mismo tipo abrazo koala pegajoso de Lamont, pero con la diferencia de sus pechos se tocaban y se aplastaban.

A pesar de que aquello era una "noticia terrible", Diana se rió porque le sonó a locura repentina...bueno, eso, y que le encantaban los brazos de Juliet. Le hacían temblar-No puedes... no seas tonta....-sus mejillas estaban de nuevo, como si tuvieran brasas dentro y no pudo mantener los ojos abiertos más de cinco segundos; el contacto de sus cuerpos era demasiado exquisito.- te lleno de humo...-protestó.

Juliet se fue calmando pero no la soltó, estaba calentita, era curioso como Diana desprendía esa tibieza que ella le encanta, se colaba dentro de su cuerpo, llegaba hasta los huesos y el corazón- sí, debe ser eso- era imposible que aquel deseo que pidió se hubiera hecho realidad porque si era así, entonces habían podido pedir grandes cosas y a ella solo le ocurrió pedir que sus tetas no se cayeran.

- ¿Puedo..puedo..-cerró los ojos unos instantes, llevándose el brillo de la ciudad en sus pupilas.- ¿puedo dormir contigo esta noche?-susurró, se estaba aprovechando de la situación y lo sabía pero no sentía remordimiento por ello.- dejaré que Lamont duerma en mi cama.- seguro que mañana estaba "curado".

La morena frunció el ceño porque eso significaba dejar entrar a Juliet en su templo de tinta y cenizas de cigarrillo. Y lo peor del caso, era que deseaba dejarla entrar, deseaba tenerla cerca, pero también era consciente de que todo era una ilusión, porque ambas no pensaban igual, tampoco sentían igual.

Lo segundo que le hizo profundizar una arruga en su frente, era que sabía como dormía la rubia. No había olvidado esas braguitas criminales y sus largas y hermosas piernas-Bueno...pero....no sé...-aquello podía ser peor que el purgatorio ¿Y si quería abrazarla? ¿Y si no resistía la tentación?

Juliet se separó poco a poco, la miró a los ojos y luego sonrió, se sintió tonta por proponerlo. Primero, aquel era el piso de Diana, estaba de más que encima que su primo se presentó de invitado, Diana tuviera que dormir incómoda porque a ella se le antojara compartir el lecho con la morena. Segundo, ya se había percatado de lo celosa era Diana de su intimidad y tampoco hacia tanto que se conocían.

- Vale, bueno el sillón también está bien.- le acarició los cabellos que bordeaban el rostro ovalado de la morena donde destacaban aquella expresivos ojos que eran como dos profundos espejos.

-Vale.. .t e prestaré una cobija, aunque.... él debería dormir en el sofá-alzó una ceja. Notaba su corazón latiendo muy fuerte, molestaba como se retorcía. Juliet le había dado la oportunidad de escabullirse  y su instinto la envió directo a la ruta de escape, aunque el deseo escondido que saltaba en algún rincón de su corazón, era que le impidiera de cualquier forma escapar, que la cercara hasta atraparla y ya nunca la dejara-Ve con él, vamos-le animó.

- Es muy alto para eso, mañana aparecería jorobado.- se giró y entró de nuevo en el salón, se sentó la lado de su primo, juntos se veían que era familia, podían pasar por hermanos, los rubios cabellos, el tono de los ojos, la estructura ósea. Pero Juliet era más delicada, más fina, una rosa pálida.

- Mañana estarás mejor.- pero ni ella misma estaba segura de ello, notaba a Lamont distinto, cambiando, quizás aquello fuera más profundo, quizás fuera incluso para mejor.- Esta noche duermes en mi cama.- le acarició los dorados cabellos.- anímate- no sabía que hacer para consolarlo, era solo cuestión de tiempo.

Diana dio solo un par de caladas a su cigarrillo, pensando que tal vez a Juliet sí le funcionaban los deseos porque tenía unas tetas de infarto. Sacudió la cabeza al darse cuenta de la clase de pensamientos que tenía para con ella. Entró a grandes pasos, se sentó al otro lado de Lamont-Vamos a ver Saw-sentenció-la sangre te hará bien- le dijo al joven, pensando que su acceso de llanto ya había acabado.

Juliet se puso tensa cuando escuchó el nombre de la película, ella era justo de ese tipo de personas que cuando iba al cine a ver un filme de terror se mordía las uñas, se escondía detrás de las manos o saltaba en la butaca y evitaba mirar a la pantalla. Realmente vivía en la situación y lo pasaba mal hasta el final pero luego se enorgullecía de haberla visto.

Su primo en cambio asintió vagamente mientras se metía otro chocolate en la boca, a él le gustaba ese tipo de películas, de hecho eran de las que usaban para que se la arrimaran las mujeres en el cine e iniciar el primer acercamiento.

Diana prendió la tele, aún estaban dando propaganda. Observó el semblante de Lamont. Realmente le estaba resultando difícil ignorarlo del todo. Era demasiado cute y se parecía tanto a Juliet...no podía ser dura con él-Están dando...Casa Blanca....en el canal de clásicos....-puso trompita porque ella quería ver tripas, pero Lamont estaba tan sensible...-y podemos comer chocolate...

- No- Lamont negó- odio como acaba Casablanca- se sorbió los mocos- Saw..-de pronto embozó una sonrisa perversa, dejando ver algunos de los perfectos diente ensuciados de chocolate, dejándolo con poco o nada de glamour.- además Juliet es una miedica.

-¡No es cierto!- se encrespó la rubia, entrecerrando los ojos verdes.- puedo ir haciendo la cena..-con tanta golosina dudaba que nadie quisiera comer algo de comida sana.

-Como quieran-Diana se echó en el sillón. Su cuota de amabilidad expiró en el mismo momento en que comenzó la película. Su rostro se transformó en una máscara de cera. Ya no había nadie alrededor-apaga la luz, Juliet-murmuró y comenzó a jugar con la punta de sus cabellos.

- ¿Qué apague la luz?- había un cierto matiz de pánico en la voz con acento de la rubia.

-Si... apágala-la morena hizo un ademán con la mano libre. La película comenzó y los ojos almendrados se volvieron dos enormes bolas oscuras y los labios fueron mordidos con impaciencia.

De mala gana la francesa de puso en pie y fue hasta el otro extremo del salón, apagó la luz y regresó al sofá donde su primo volvió a devorar otro bombón con los ojos fijos en la pantalla al igual que Diana. La rubia aprovechó para estudiar con detenimiento a Diana, como lo haría un naturalista cuando el animal que es objeto de su estudio lo ignora porque ya era como un elemento más del entorno.

Ahora era justo el momento porque en cualquier otro la morena se hubiera marchado corriendo a esconder a su habitación o la hubiera esquivado toscamente, hurañamente. Sus pupilas luminiscentes recorrieron el fino perfil de la mandíbula, la tersa mejilla que siempre mostraba una suave tonalidad rosa, sonrió al ver las espesas pestañas y largas que aleteaban sobre las pupilas dilatadas.

Memorizó la turgencia de los labios que estaban entreabiertos dejando escapar el tibio aliento, quizás un aliento que precisaba otro húmedo recipiente y se preguntó si su lengua estaba removiéndose entre los blancos dientes como un pez rojo entre los corales de luna.

Alzó una mano y deslizó por el respaldo del sofá procurando no rozar la espalda de su primo, sus dedos cogieron unos mechones del cabello de Diana y los acarició con las yemas, mordiéndose los labios por su atrevimiento.

-Qué falta de imaginación....yo no lo hubiera hecho así-protestó la morena, hablando para si misma y cada vez que la pantalla mostraba escenas grotescas, se reía porque no se lo creía para nada.

Juliet sonrió al tiempo y se puso en pie, sin hacer caso a la película, su objeto de atención era otro que ni siquiera percibió que le acarició los cabellos con ternura, secreta. Caminó, rodeando el sofá por detrás.- Buu..-le susurró con suavidad a un oído de la morena, moviendo algunas de las hebras.- voy a preparara algo..-no tenía  por qué decírselo pero estaba tontamente celosa de que la pantalla acaparara toda su atención.

Diana sonrió de oreja a oreja, porque la voz de Juliet era siempre muy dulce. Siguió la trayectoria de la rubia y regresó a su mundo sangriento. Giró a penas el rostro para ver a Lamont, parecía calmado lo cual confirmó su teoría de que era un niño mimado.




---






4 comentarios:

  1. Ummmmm me encantan Diana y Juliet, esas dos están que no se aguantan una por la otra, ya quiero que pase algo entre las dos! Y Lamont, pobrecito, me dio una pena todo lo que le pasó! Aunque me causó muchísima gracia!

    ResponderEliminar
  2. Hola me ha gustado mucho esta historia me gusta las personalidades de las chicas y mas me gusta que ellas traten de no demostrar todo el cariño que se tienen y bueno esos dulces no ayudan mucho ; porfavor dile a la escritora que lo continue pronto que ya es muy agobiante esperar tu historia y ahora tengo que esperar dos haha

    con cariño samy.

    pd: ella no tendra mas historias que quiera mostrar ?

    ResponderEliminar
  3. @Kaoru Sumeragi

    Esas dos son un amors XD ¿a que sí? Creo que son tal para cual, a pesar de sus diferencias. Y Lamont... ya casi había olvidado a este muchacho :') en cierto modo se lo merecía XD

    Nos alegra mucho que comentes :3 espero que ya hayas checado los últimos capítulos que Faith publicó.

    ¡Espero que estés bien!

    Desuka

    ResponderEliminar
  4. @Anonymous

    En esta ocasión le responderá Desuka, estimada Samy :c y y espero que no le moleste, vengo en representación de Faith-sama :3

    La autora... bueno, ella tiene más historias rondando por la web, pero Faith solo le pidió permiso para publicar esta aquí. De hecho, en Amor-Yaoi está Cupid sugar :3 puedes pasarte por ahí y encontrarla -si no nos equivocamos- bajo el seudónimo de Tensai_Sama. Si la lees, dinos qué te parecieron sus historias. En lo personal solo he leído esta e.e y me ha encantado. Tal vez las demás sean igual de buenas o mejores.

    Sobre Taylor :3 Faith ya publicó el capítulo 24 (a que ya lo leíste XD), y sé que lamenta mucho tardarse en actualizar. Pero yo les juro que pone mucho esfuerzo en hacerlo u.u por desgracia, la universidad le roba preciados momentos de su tiempo libre.

    Y creo que eso es todo. Muchas gracias por comentar :3 os mando un abrazo.

    ResponderEliminar

4 comentarios:

  1. Ummmmm me encantan Diana y Juliet, esas dos están que no se aguantan una por la otra, ya quiero que pase algo entre las dos! Y Lamont, pobrecito, me dio una pena todo lo que le pasó! Aunque me causó muchísima gracia!

    ResponderEliminar
  2. Hola me ha gustado mucho esta historia me gusta las personalidades de las chicas y mas me gusta que ellas traten de no demostrar todo el cariño que se tienen y bueno esos dulces no ayudan mucho ; porfavor dile a la escritora que lo continue pronto que ya es muy agobiante esperar tu historia y ahora tengo que esperar dos haha

    con cariño samy.

    pd: ella no tendra mas historias que quiera mostrar ?

    ResponderEliminar
  3. @Kaoru Sumeragi

    Esas dos son un amors XD ¿a que sí? Creo que son tal para cual, a pesar de sus diferencias. Y Lamont... ya casi había olvidado a este muchacho :') en cierto modo se lo merecía XD

    Nos alegra mucho que comentes :3 espero que ya hayas checado los últimos capítulos que Faith publicó.

    ¡Espero que estés bien!

    Desuka

    ResponderEliminar
  4. @Anonymous

    En esta ocasión le responderá Desuka, estimada Samy :c y y espero que no le moleste, vengo en representación de Faith-sama :3

    La autora... bueno, ella tiene más historias rondando por la web, pero Faith solo le pidió permiso para publicar esta aquí. De hecho, en Amor-Yaoi está Cupid sugar :3 puedes pasarte por ahí y encontrarla -si no nos equivocamos- bajo el seudónimo de Tensai_Sama. Si la lees, dinos qué te parecieron sus historias. En lo personal solo he leído esta e.e y me ha encantado. Tal vez las demás sean igual de buenas o mejores.

    Sobre Taylor :3 Faith ya publicó el capítulo 24 (a que ya lo leíste XD), y sé que lamenta mucho tardarse en actualizar. Pero yo les juro que pone mucho esfuerzo en hacerlo u.u por desgracia, la universidad le roba preciados momentos de su tiempo libre.

    Y creo que eso es todo. Muchas gracias por comentar :3 os mando un abrazo.

    ResponderEliminar

4 comentarios:

  1. Ummmmm me encantan Diana y Juliet, esas dos están que no se aguantan una por la otra, ya quiero que pase algo entre las dos! Y Lamont, pobrecito, me dio una pena todo lo que le pasó! Aunque me causó muchísima gracia!

    ResponderEliminar
  2. Hola me ha gustado mucho esta historia me gusta las personalidades de las chicas y mas me gusta que ellas traten de no demostrar todo el cariño que se tienen y bueno esos dulces no ayudan mucho ; porfavor dile a la escritora que lo continue pronto que ya es muy agobiante esperar tu historia y ahora tengo que esperar dos haha

    con cariño samy.

    pd: ella no tendra mas historias que quiera mostrar ?

    ResponderEliminar
  3. @Kaoru Sumeragi

    Esas dos son un amors XD ¿a que sí? Creo que son tal para cual, a pesar de sus diferencias. Y Lamont... ya casi había olvidado a este muchacho :') en cierto modo se lo merecía XD

    Nos alegra mucho que comentes :3 espero que ya hayas checado los últimos capítulos que Faith publicó.

    ¡Espero que estés bien!

    Desuka

    ResponderEliminar
  4. @Anonymous

    En esta ocasión le responderá Desuka, estimada Samy :c y y espero que no le moleste, vengo en representación de Faith-sama :3

    La autora... bueno, ella tiene más historias rondando por la web, pero Faith solo le pidió permiso para publicar esta aquí. De hecho, en Amor-Yaoi está Cupid sugar :3 puedes pasarte por ahí y encontrarla -si no nos equivocamos- bajo el seudónimo de Tensai_Sama. Si la lees, dinos qué te parecieron sus historias. En lo personal solo he leído esta e.e y me ha encantado. Tal vez las demás sean igual de buenas o mejores.

    Sobre Taylor :3 Faith ya publicó el capítulo 24 (a que ya lo leíste XD), y sé que lamenta mucho tardarse en actualizar. Pero yo les juro que pone mucho esfuerzo en hacerlo u.u por desgracia, la universidad le roba preciados momentos de su tiempo libre.

    Y creo que eso es todo. Muchas gracias por comentar :3 os mando un abrazo.

    ResponderEliminar