11 de marzo de 2016

El lado ciego del amor

Julianne casi sonrió ante eso, pero entonces recordó su aprieto.
—No sé qué hacer.
—¿No es siempre tu problema? —preguntó Adrián—. ¿Y qué te digo siempre? 
—¿Algo sobre Playboy? —adivinó Julianne.
—Já —dijo Adrián—. No, haz lo que sientas correcto.
Julianne suspiró.
—Es el problema, no siento nada completamente correcto.

(Ingrid Díaz, El lado ciego del amor)




 «El lado ciego del amor» (The Blind Side of Love) es uno de los libros más descargados en cuanto a temática lésbica se refiere. Su autora, Ingrid Díaz, lo escribió cuando rondaba los veinte años y, un tiempo después, su obra se volvió casi un clásico que debiste haber leído o debes leer desde ya. Además, tienes que saber que hay dos versiones de esta historia (que dejaré en el apartado de descargas), la segunda fue escrita varios años después de la primera y, si bien tiene una trama central idéntica, la historia cambia mucho; así que será como leerte dos novelas diferentes. En cine sería como el remake del original. Yo creo que ambas tuvieron lo suyo, pero aún me quedo con la primera porque soy de las nostálgicas sin salvación.

7 de enero de 2015

Recomendación: Taxi a París



«Bueno, no era para tanto, a todo el mundo le pasa lo mismo. No, no servía de nada querer engañarme a mí misma. Sabía que jamás en mi vida volvería a sentir algo así. Ella sería siempre mi recuerdo más feliz... y también el más triste.»

(Ruth Gogoll en Taxi a París)



¡Gente! Después de cinco millones de siglos y una década más como siempre, aquí vengo a hablarles de una novela. Esta vez es «Taxi a París», escrita por Ruth Gogoll, quien es alemana y estudió Historia, Literatura y Lingüística feminista. Es fundadora de la editorial Egales y su novela —de la que hablaré a continuación— es una de las más vendidas en toda Europa. También ha escrito otros libros, como «Una isla para dos» y «El contrato», que es su continuación directa.

13 de septiembre de 2014

11:57 a.m. - 3 comments

Recomendación: Falsa identidad (Fingersmith)

Notas: creo que hoy me sentí de muy buen humor al decidir hablar sobre un libro. Espero que mi meta utópica de estar actualizando muy seguido se cumpla, de cualquier forma, en un futuro podré decir que lo intenté. Así que… ¡Aquí estoy! Y esta es su casa.


«—Esa es Susan Trinder —susurraba entonces alguien—. A su madre la ahorcaron por asesina. ¿No es una chica valiente?
Me gustaba oírles decir esto. ¿A quién no? Pero lo cierto es —y me da igual quién lo sepa ahora—, lo cierto es que no era valiente en absoluto.»
 (S. Waters en «Falsa identidad»)

Hace mucho que quería hablar sobre este libro, fue unos de los primeros que leí en este género y, quizá, el que más me ha gustado; pero no se dejen llevar tanto por mi lista de favoritos ya que, bien solía decir mi madre, mis gustos desentonan con los colores. Hablemos de la novela.

18 de diciembre de 2013

El azul es un color cálido

                                                                                                            


«Amor mío. Cuando leas estas palabras, habré dejado este mundo.»


Así empieza Julie Maroh su novela gráfica «El azul es un color cálido», sabiendo de antemano que no estamos leyendo una historia de tintes felices, más bien, Maroh nos envuelve en una realidad agria y cercana en el trascurso de las imágenes que nos cuentan la historia de Clementine, una chica de dieciséis años que busca su lugar en este mundo y que, al igual que muchas personas, intenta encajar en la rutina de sus amistades, de lo que se supone «debiera hacer» y del amor adolescente que debería sentir. Para Clementine todo eso no significa nada, hasta que un día su vida se vuelve una maraña de preguntas cuando en su camino se cruza una chica de cabello azul. Su existencia se llena de cuestiones y de miedos a partir de entonces, con aquel sentimiento que va creciendo en ella y que la hará sentir diferente a todos.

16 de noviembre de 2013

Cada vez que no me miras



«–Cometí dos errores, bueno supongo que muchos más, pero dos fueron decisivos –comentó Adriana–. Primer error: me enamoré de Helena. Segundo error: se lo confesé.»



¡Hola a todas y todos! Soy una irresponsable, I know, pero sepan que no me olvidado de esta sección. Pasa que de pronto me paso semanas sin leer más que novelas del XIX que me dejan en la universidad. Sufro, aunque digan lo contrario todos los eruditos de… de por ahí.

            Bueno, les traigo de nueva cuenta una novela que me ha parecido bastante fresca y llevadera, tanto, que me la he leído en esas horas que me sobran en el bus escolar. Sabrán con esto que me ha encantado, como muchos libros de esta temática. A todo esto, les cuento que la novela «Cada vez que no me miras» es de Marien Koan, una escritora que se inspiró en el relato «Amor a través del tiempo» para escribir su novela.

15 de noviembre de 2013

Cupid Candy Sugar Free (Final)

Capítulo 13
Si el amor tuviera un sabor...



Anka estaba desayunando con calma, algo que no era del todo normal, puesto que ella acostumbraba siempre a hacerlo corriendo, agobiada siempre por las prisas de su apretada agenda. Pero hoy tenía ganas de saborear su café como era debido. Estaba vestida tan solo con su albornoz, los bucles cobrizos y húmedos resbalaban por sus hombros. Cerca de la cafetera estaba el papel, con el número de teléfono que le dio Diana.

Se estiró y cogió su celular, le parecía gracioso que su cita de la noche anterior hubiera terminado de aquella forma pero tampoco estaba molesta, además, Diana le había hecho un enorme favor al proporcionarle aquel contacto. Sus dedos comenzaron a presionar las teclas con rapidez, sonando la musiquita.

Lyon alzó la vista de la pantalla del ordenador. Estaba traduciendo unos diálogos de una serie que quería tener listos para proyectar en el salón del Manga, como una de las atracciones. Le había prometido a Kiden que se los mostraría la próxima semana. Tomó el móvil y contestó aunque no reconociera el número- ¿Si?


Cupid Candy Sugar Free (12)

                                          Capítulo 12        
                       ¿Sabes decirlo? Empieza por a...



Juliet llegó a las seis de la  tarde, se detuvo en el umbral de la puerta y salió Lulú para recibirla. Se puso de cuclillas para darle sus cariños, estaba cansada, se había pasado todo el día en el campus, estudiando y preparando su proyecto, pero sin dejar de pensar en lo que pasó durante la noche.

Nunca en su vida se había sentido tan apenada, no sólo era el hecho de que todo hubiera salido mal sino el horrible sentimiento de haber sido rechazada por Diana. La morena ni se giró cuando ella salió de la habitación, ni se molestó en retenerla aunque solo fuera un poco, parecía que nada de lo que pasó le importaba, que solo respondió a sus besos por pura inercia.

Y ahora que lo meditaba, Diana en los primero momentos casi no respondió, sólo esperaba a ver cuál era la siguiente reacción de Juliet- que tonta he sido... -le confesó a Lulú, no solo se había equivocado de sexo sino también de chica, Diana no estaba interesada en ella y ahora, por su culpa, lo había liado todo.

Cupid Candy Sugar Free (11)

                                              Capítulo 11

                                       Malditos caramelos



Kiden bajó los escalones de dos en dos, tratando de no irse de boca porque estaba cargando su enorme mochila hasta los topes, resbaló en el rellano y se frenó justo cuando su madre le cerró el paso con las piernas abiertas y las manos en la cadera, en la mejor pose de reina amazona.

-Kiden, tu desayuno -no iba a dejarla pasar.

-Pero mamá, llego tarde -miró su reloj con desesperación, el autobús pasaría dentro de poco y necesitaba estar a primera hora en la redacción del periódico.

-Aún estás creciendo -argumentó la mujer.

La mulata alzó las cejas, ¿crecer? -Se miró, pequeña, esbelta, ¿hacia donde? ¿hacia lo ancho?-. Desayuno en el campus... -recordar la universidad ya le trajo a la mente a su roja leona, se sonrojó.

Cupid Candy Sugar Free (10)

                                                                   
Capítulo 10
                                                  
 Las buenas noches de Juliet.


Juliet se inclinó y puso los cobertores sobre Lamont con delicadeza, era curioso, pero en la suave penumbra, el cuerpo masculino de pronto se le antojaba delicado, frágil de una forma que la enterneció, que no tenía palabras para describir. Su primo parecía haberse calmado pero sabía que en realidad estaba reflexionando sobre todo lo ocurrido ese día, estaba distinto.

Salió de la habitación, empujando a Lulú que no paraba de gruñir, deseando saltarle encima a Lamont para morderlo. Se encaminó a la habitación de Diana y tocó con suavidad los nudillos en la puerta.

-¿Sii? -Diana estaba, como siempre, conectada, posteando en el foro, con el msn abierto, pero NohayY no aparecía hoy tampoco. De paso seguía buscando señales de los Cupid Candy, parecían haberse desintegrado de la faz de la tierra. Giró el rostro y observó la lámina de madera.

4 de agosto de 2013

Cupid candy sugar free (9)

Capítulo 9
Lamont


Un hombre alto, rubio, esbelto y de ojos verdes se detuvo delante de la puerta de la vivienda de las dos chicas. Portaba un maletín y una bolsa de supermercado, sus dedos estaban impregnados en tinta, se había pasado todo el día haciendo fotocopias y llevando aquellos cafés edulcorados a su supervisor, jamás había visto a un ser humano ingerir tanta cafeína sin caer muerto.

Alzó la mano y tocó el timbre, desde que salió estaba con un ataque de ansiedad y nervios que alternaba sin pausa para luego caer en llantos repentinos. Era como si todas aquellas emociones que reprimió en su momento, desechándolas como si fueran inservibles, se estuviera abriendo paso en su interior de forma avasalladora y dolorosa.

Cupid candy sugar free (8)

Capítulo 8
Cuando dios te abandona


Juliet se despertó a las siete, hoy tenía que ir pronto a clase porque el profesor daría los últimos requisitos y formalidades que debían de desarrollar en su proyecto y ella iba bastante atrasada con respecto a sus compañeros de clase. Ahora que se encontraba más cómoda quizás le fuera posible concentrarse como necesitaba para dibujar en el ordenador con el programa de diseño.

Odiaba levantarse tan temprano, una de sus peores costumbres era desayunar y volver a meterse en la cama para holgazanear pero eso sólo se lo podía permitir los domingos y además le daba la impresión de que Diana no vería con buenos ojos que hiciera la vaga de esa forma.

Cupid candy sugar free (7)

Capítulo 7
Msn


Eran cerca de las seis cuando Diana regresó al pisito compartido. Tenía unas ojeras marcadas y la vista le ardía. Entró sin titubeos y cruzó la estancia casi con paso militar. Lulú estaba sobre el pequeño sofá; la ignoró por completo y se metió a su cuarto cerrando y poniendo el pestillo. Se quitó los auriculares de su Ipod y enseguida se sentó frente al ordenador que rara vez apagaba porque estaba bajando algún anime.

Entró en el foro de contactos y buscó el subforo donde NohayY había escrito. Sentía todavía una opresión en el pecho y un nudo insistente la estrangulaba. Mientras abría la página decidió buscar más caramelos Cupid Candy. Pediría una bolsa nueva para Juliet y que se la quedara.

Había pasado todo el resto del día en las canchas deportivas del Campus, observando a los equipos de fútbol practicando. Cuando ya sintió que se desmayaba del sueño, regresó.

Cupid candy sugar free (6)

Capítulo 6
Las pelirrojas son peligrosas


Juliet de quedó parada en medio de la calle, viendo como Diana huía, cuando escuchó su tartamudeo y sus ojos se cristalizaron sintió que su corazón se astillaba, no había querido ser tan dura pero la había confundido ver aquellos caramelos como emergiendo por arte de magia de la mochila. Los guardó bajo la almohada con ilusión, le gustaba que estuvieran en su cama, por ello notó que le ardía el pecho al sospechar que Diana entró sin permiso y los sustrajo.

Se paró cuando se iba a encaminar al piso, ahora estaría vacío y lo cierto era que si la morena no estaba allí no había razón para regresar. Suspiró y se pasó una mano por los cabellos dorados, apretó la carpeta en su mano, todavía tenía mucho por hacer e iba muy retrasada en la presentación de su proyecto. Todo el mundo siempre estaba estudiando o dibujando y ella parecía solo perder el tiempo.

3 de julio de 2013

Cupid candy sugar free (5)

Aclaraciones: esta historia fue escrita por Tensai Sama, una chica que nos permitió amablemente publicar su obra en este sitio. Disfrútenla.


Capítulo 5
Hembras alfa


Juliet se levantó un poco tarde, había dormido tan profundamente que escuchó el despertador cuando este vibró sobre la mesilla de noche, se limitó a manotear en el aire torpemente hasta que lo derribó al suelo donde cesó el impertinente timbre. Se volvió a ovillar debajo de los cobertores hasta que una hora más tarde, Lulú comenzó a morderle los dedos de los pies, pidiendo comida.

Apartó las mantas y se sentó, con los ojos hinchados por el sueño y los pelos rubios en punta. Bostezó y estiró los brazos por encima de su cabeza, una de sus manos se movió hacia la mejilla que fue bautizada por los labios de Diana, se la frotó con suavidad.

20 de junio de 2013

Cupid candy sugar free (4)

Aclaraciones: esta historia fue escrita por Tensai Sama, una chica que nos permitió amablemente publicar su obra en este sitio. Disfrútenla.


Capítulo 4
Caramelos del demonio


La cocina estaba inundada por deliciosos aromas, entre ellos se movía Juliet con soltura, parecía que allí estaba tan a gusto como cuando asaltaba las tiendas en plenas rebajas. Había comprado carne de ternera y de cerdo, algo de pollo, fruta, chocolate y cervezas. En una sartén se estaban friendo los filetes de ternera que estaban empanados para que quedaran crujientes y en otra las papas cortadas en rodajas redondas que se estaban dorando con cebolla picada.

Juliet comenzó a preparar una salsa de curry mientras se terminaba de cocinar la cena, vestía con su camiseta y unos pantalones vaqueros a la cadera, se pasó el dorso de una mano por la frente sudorosa.

Cupid candy sugar free (3)

Aclaraciones: esta historia fue escrita por Tensai Sama, una chica que nos permitió amablemente publicar su obra en este sitio. Disfrútenla.


Capítulo 3
¿De qué quieres cenar?


Después de su ritual de ducha helada, se sirvió el café recién hecho y se fue envolviendo en sus abrigos varios, con el pelo húmedo. Apagó una olla que tenía al fuego para que la rubia se bañara. Iba a dar una carrerita hacia la conserjería para pagar los servicios básicos. No lo iba a admitir, pero le daba pena que la pijita se bañara con agua helada.

Golpeó su puerta. -¿Te vas a duchar?-habló fuerte mientras se ponía el gorro de orejas y bebía su café.

16 de junio de 2013

El primer misterio de Stoner McTavish


<<—Yo sé lo que necesitas —dijo Marylou. 
—¿Qué? —Estaba pensado en la agencia de viajes. La mano de Stoner pegada a un formulario, tachando con furia un programa tentativo y escribiendo otro nuevo. El  papel, blando como un trapito de algodón.
—Amor.
—No necesito amor, Marylou. Necesito un aire acondicionado.>>


Esas son, por mucho, las sarcásticas y cómicas palabras de Stoner McTavish cada vez que el tema del amor surge entre pláticas. Y ya que éste es uno de los libros que tengo más frescos en esta memoria de pez dorado, quisiera empezar a hablarles de él. Sinceramente, me ha parecido bastante bueno y de fácil digestión (¿?), se llama <<El primer misterio de Stoner McTavish>>, escrito por Sarah Dreher. Me lo recomendó una amiga hace un tiempo -siempre me recomienda cosas muy buenas- y resulta que lo empecé a leer enseguida, ya que mis lecturas por gusto habían desaparecido por completo (lo malo de estudiar Literatura), el asunto es que quedé totalmente a la disposición de la historia, no sólo porque lo narrado es hilarante y gracioso, sino que la escritora nos brinda  una narración pulcra y detallista. 

12 de junio de 2013

4:30 p.m. - No comments

Un fail

¡Hola, mundo! Este nuevo día, Desuka se encuentra al mando de <<Bla bla bla>>. Gente querida que se da el tiempo de leernos, confieso que no sé cómo empezar y que soy muy mala para estas cosas. Solo puedo confirmarles que sí, aquí hablaremos un montón de incoherencias sin fines de lucro. Y, claro, yo como el padre biológico (¿?), estoy muy orgullosa de nuestra linda bebé Azúcar. A Faith le costó mucho <<hacerla>> y me da alegría que al fin esté... eh, abierta al público. Creo que amaré desvariar por aquí y por allí, así que espero que ustedes también disfruten tanto como yo su estancia en nuestro blog y, si son valientes, de esta nueva sección.

Por otro lado... a lo que vine.

11 de junio de 2013

7:53 p.m. - 4 comments

El blog

El blog


Faith al habla, <<Bla bla bla>> se crea a partir de una idea de tener un blog personal y los escritos de Desuka y míos en un mismo lugar. Es una sección que, si bien no es muy importante (puedes seguir viviendo sin remordimientos si no la lees, no te preocupes), al menos nos servirá para desahogarnos un poco de lo que significa estar entre tanta gente, carreteras, casas, ciudades y vidas. Puede que en algún momento hable de existencialismos raros... Puede que no, y sólo haga el loro por varias líneas, sin llegar a un sentido claro de mi monólogo. Aún no sé. Me gusta divagar mucho, así que si no te gusta mi estilo tal vez termines por aburrirte, pero si te gusta... y te sientes identificada/o, entonces éste será tu espacio para decirme lo que sea que pienses en las entradas. Todos somos un mundo.

Cupid candy sugar free (2)


Capítulo 2
Requisitos exigidos

Eran las siete de la tarde y ya era de noche cuando Juliet abrió la puerta del hotel, estaba molesta y cansada, no había sido uno de esos días que ella pudiera calificar de estupendos, no era que hubiera tenido mala suerte, a excepción del bochornoso numerito de la cafetería.  Era que durante toda la jornada se sintió apresada por una sensación de ansiedad cada vez más acuciante, era como sentir sed pero en vez de eso no sabía que era lo que necesitaba para calmar aquel agobio.


Imaginaba que era el estrés de tener que buscar un sitio nuevo donde quedarse y quizás fuera eso lo que tuviera oprimido su pecho. Alzó la vista cuando Lulú fue corriendo hacia ella como una flecha peluda, la caniche comenzó a dar pequeños saltos de alegría para demostrar lo contenta que estaba de tenerla allí. Juliet le regaló unas suaves palmadas en la cabecita- espera, espera -abrió su bolso y sacó uno de los bocadillos que se compraba en la cafetería, entre los dos panes estaba el jamón que fue lo que le dio a su perra, ella se comió la lechuga.